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“Es mejor comerlas en ayunas” y otros 4 mitos sobre las frutas

1 Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomiendan un consumo diario de frutas y verduras de 400 gramos. Parece claro, entonces, que las frutas son tanto necesarias como beneficiosas para nuestra salud. A pesar de esto, no se libran de mitos y rumorología en torno a su consumo. Desde que las frutas congeladas son peores, pasando por la hora exacta a la que debemos comerlas hasta poderes sanadores. Desmontamos los mitos que rodean a este grupo de alimentos.

2″Las congeladas o deshidratadas son de peor calidad”

Los tres tipos principales de procesos por los que pueden pasar las frutas antes de su venta son la congelación, la deshidratación y la conservación en almíbar.

En el caso de las congeladas, su único inconveniente es la dificultad que puede haber para encontrarlas, a diferencia de otros vegetales. Pero, como ocurre con las verduras y otros alimentos congelados, no hay ningún inconveniente al comerlas. De hecho, como se recolectan en el punto óptimo de maduración, aclara la química experta en nutrición clínica, Ángela Quintas, “mantienen sin problema sus propiedades”.

Las deshidratadas, por su parte, “pierden su contenido en agua y concentran su contenido en azúcares”, aclara Quintas. Aunque no por esto hay que descartarlas: “Son interesantes para personas con altos requerimientos calóricos, como deportistas que tengan que correr una maratón o hacer deporte en alta montaña”.

La peor manipulación es el almibarado, aclara la experta, porque consiste en hervirlas y echarles azúcar. Por tanto, pierden fibra y la fructosa original. “También disminuye su contenido en micronutrientes como el potasio, la vitamina C y los carotenos”.

3″Es mejor comerlas en ayunas”

La rumorología sobre el consumo de frutas llega a su punto álgido cuando se trata de decidir a qué hora comerla. “Por la mañana el cuerpo absorbe mejor los nutrientes”, “es mejor comerlas en ayunas y no de postre”, “después de comer hace que la comida engorde más” y “por la noche sienta tan mal que puede dar hasta pesadillas”.

Quintas lo deja claro: “El momento en el que tomamos las frutas es indiferente, ya que no altera las propiedades nutricionales y energéticas de estas”. La hora a la que decidamos comerlas, aclara, “dependerá de la tolerancia de cada uno a los distintos tipos de frutas. Habrá unas que nos sienten fenomenal y otras que nos produzcan hasta gases o hinchazón”. Y es que tomar la misma fruta de postre puede sentar fatal a algunas personas y estupendamente a otras.

Aunque si estamos haciendo una dieta de adelgazamiento, “se suelen sacar de las comidas, evitarlas tomar como postre, para no incrementar más el aporte de hidratos de carbono”, aclara Quintas y añade que poco a poco “se van reintroduciendo y eligiendo las de menor contenido en azúcares, evitando el plátano o los higos, con más calorías”.

4″Los diabéticos no deben comerlas”

“Por supuesto. Los diabéticos pueden comer fruta, aunque se recomienda acompañarla de alimentos que nos aporten proteínas. Así se atenúa el pico de insulina que provocan”, afirma Quintas. Aunque la fruta tenga azúcar en forma de fructosa, “nos aporta otros muchos nutrientes como las vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, etcétera, que la hacen imprescindible para cualquier tipo de persona y patología”.

Sí existen casos en los que puede que sea necesario reducirlas, evitarlas o eliminarlas, explica Quintas, como son las “alergias o intolerancias alimentarias”. Aunque, matiza, “todo dependerá de la persona y su grado de tolerancia a las frutas que presenten el alérgeno”. Por ejemplo, aclara, que algunas personas alérgicas a frutas las toleran si están peladas o lavadas o en almíbar.

5″Es lo mismo un zumo que una pieza de fruta”

No, en mayúsculas. Por muy de moda que estén y por mucho que los hayan erguido como la cara de lo saludable, la experta deja claro que “un zumo de frutas nunca será igual a una fruta entera”.

“Cuando ingerimos una fruta entera tenemos nuestro cuerpo debe sacar el azúcar de una matriz muy rica en fibra, para lo que usamos nuestras enzimas digestivas. Si le damos el trabajo ya hecho a nuestro estómago, el aparato digestivo no tendrá que trabajar apenas y el azúcar pasará rápidamente al torrente sanguíneo, provocando una subida brusca de los niveles de glucosa en sangre”.

Por cierto, tampoco sirven de ‘detox’ y además engordan.

6″Curan enfermedades como las cistitis”

Que sean muy buenas para nuestro organismo no quiere decir que tengan propiedades mágicas, ni que actúen como un medicamento. No hay estudios científicos que relacionen directamente la curación de una enfermedad con la ingesta de un determinado tipo de fruta. Aunque no curen, sí es cierto que ayudan a prevenir.

Así, “los alimentos ricos en vitamina C son estupendos para reforzar nuestro sistema inmune”, afirma Quintas. Pero hay que consumirlos habitualmente, “no sirve de nada hincharse a naranjas cuando ya estamos malos”.

Lo mismo pasa con la teoría de que ciertos frutos rojos curan o alivian la cistitis. Según Quintas, puede haber algo de relación entre las proantocianidinas, que les dan el color morado y propiedades antiinflamatorias: “Son grandes aliadas del sistema circulatorio e impiden que se adhiera la bacteria E. coli a las paredes del tracto urinario, eliminándola con mayor facilidad”, esgrime. Pero, insiste, “solo han de pensarse como preventivo o complementando a los antibióticos”. Es decir, no como cura.

el Pais

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