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Convergència elige la refundación

Convèrgencia ha muerto, viva Convergència. Este sábado la formación fundada en Montserrat entre otros por Jordi Pujol ha decidido morir para renacer. O para ser exactos, ha optado -por un 67% de los votos de los 8000 militantes implicados en la decisión- adquirir un nuevo vehículo en lugar de aplicar chapa y pintura al que lleva conduciendo durante más de 40 años, tras la celebración de una consulta interna en la que ha participado más del 53% de las bases. En cambio, un 32% prefiere sólo una renovación.
El líder del partido, Artur Mas, eufórico al impulsar por vez primera mecanismos de participación directa, ha subrayado que el resultado es claro: “Recibir un mandato de dos tercios para tirar adelante una nueva formación política es un mensaje muy claro y un mandato también muy evidente. Lo que pasa es que el otro dos tercio nos dice que este proyecto, esta formación política nueva ha de estar vinculada con los mejores valores de CDC, que es lo que pretendíamos”.
En la sala de máquinas convergente se decidió desde hace meses una transformación a fondo, en concreto desde que el líder del partido Artur Mas se convenció de la necesidad de hacer borrón y cuenta nueva ante los problemas estructurales de la forrmación. La notícia no es que los militantes le hayan hecho caso a él y a todos los dirigentes que, como el ‘president’ Puigdemont han recomendado marcar la casilla de crear un nuevo partido. La notícia será cómo se materializa la decisión.
Entre los militantes implicados en las votaciones se escuchaba la necesidad de cambiar pero preservando “las esencias fundacionales”. Los más conservadores, los que han marcado “renovación”, apelan a la prudencia. Como una señora mayor que votó el viernes en la sede central: “Es un partido tan antiguo que por tradición me sabía mal romper”. En cambio, los más jóvenes descaradamente piden un cambio “de estructuras, de personas, de contenidos” y reclaman “votarlo todo y no una estructura de unos cuantos que deciden”. Es algo parecido a lo que pide un veterano que milita desde el 94, es decir, desde el pujolismo: “Con él iba a misa lo que él decía, ahora hemos de aprender a hacernos mayores”.
Mas saca pecho de la participación de este sábado y aprovecha para pedir apoyos y “ampliar la base” de la nueva formación, que no será jurídicamente distinta de CDC sino “un buen hijo o una buena hija”, que será definido en el congreso de Julio. En la dirección alguien sugería ya que por respeto al 32% más conservador, el nombre de Convergència se respete, con algún leve matiz.
Una vez tomada la dcisión, el partido deberá afrontar decisiones frente a sus problemas: el descenso electoral debido entre otrsa cuestiones al desgaste de una acción de gobierno en tiempo de recortes y crisis, los casos de corrupción que afectan a la credibilidad del partido, el estallido del caso Pujol y la competencia creciente que supone ERC, antaño el socio minoritario del catalanismo, y también la que representa el ‘colauismo’ el espacio del progresismo.
Pero para dar la imagen real de cambio radical, la figura de Mas es clave y todos están pendientes de si decide mantenerse al frente de la nave con un poder ejecutivo real o bien opta por apartarse yendo al espacio de la reflexión ideológica. Este sábado él tampoco ha revelado su futuro más allá de decir que sige “en acto de servicio” al partido.
El periodico

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