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Dimite la ministra del Interior británica por su gestión de un escándalo migratorio La ministra había negado en el Parlamento la existencia de objetivos de deportaciones

La ministra del Interior británica, Amber Rudd, ha dimitido este domingo, según confirmó Downing Street, después de las presiones a las que ha estado sometida en las últimas semanas por su gestión del escándalo desatado tras conocerse el trato del Gobierno a la llamada generación Windrush, residentes de origen caribeño erróneamente tratados como inmigrantes en situación irregular. Con la dimisión de Rudd, sale del Gobierno una de las personas que más alto estaban en las quinielas de los posibles sucesores a la primera ministra, Theresa May. También una de las figuras más moderadas en el Brexit, que más abiertamente defendían una ruptura suave con la Unión Europea.

El Gobierno ha fracasado en las últimas semanas al explicar por qué algunos descendientes de esa generación Windrush, bautizada en honor al primer barco que trajo en 1948 a Reino Unido a esos antillanos para suplir la escasez de mano de obra tras la guerra, habían sido tratados como inmigrantes en situación irregular. El escándalo ensombreció la cumbre de la Commonwealth, celebrada en Londres hace dos semanas, y alimentó las críticas a la llamada política de “ambiente hostil” que puso en marcha Theresa May en su etapa como ministra del Interior, antes de convertirse en primera ministra.

El Gobierno ha pedido disculpas y ha prometido compensaciones a los afectados. Pero el escándalo ha cuestionado la gestión de la inmigración de los últimos Gobiernos conservadores, que prometieron reiteradamente rebajar la inmigración neta por debajo de los 100.000 personas, un objetivo que no se ha llegado a alcanzar ni de lejos y que colocaba una enorme presión a la cartera ministerial que portaron primero Theresa May y después, tras llegar esta a Downing Street tras el referéndum del Brexit, Amber Rudd. Rudd fue objeto de duras críticas por parte de la oposición por sus contradicciones al responder a las revelaciones sobre el escándalo. Informaciones publicadas por The Guardian la vinculaban con el establecimiento de unos objetivos cuantitativos de deportaciones de inmigrantes. La ministra había negado en el Parlamento la existencia de esos objetivos. “Amber Rudd conocía los objetivos que dijo que no existían. Es el momento de que Rudd se vaya”, denunció la portavoz laborista de Interior, Diane Abbott.

Sobre todo ello estaba llamada a responder este lunes en el Parlamento, pero ayer a última hora de la tarde, Rudd llamó a la primera ministra para presentar su dimisión. Algo que May aceptó, como comunicó pasadas las diez de la noche Downing Street.

EL Pais

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